Apocalipsis Zombie: Día 1 (parte 3)

Me giro rápidamente y veo que, a dos metros, tengo al primero de una pequeña horda de muertos. Está todo ensangrentado, le falta medio brazo y un trozo de cara y tiene el cuerpo lleno de arañazos y mordiscos. Pero ha resucitado hace tan poco que aún sigue pareciendo humano. Cada paso está un poco más cerca, saco el cuchillo de la mochila y, con un grito, se lo clavo por un ojo todo lo fuerte que puedo. Cae a plomo al suelo, con un último estertor. Detrás vienen unos doce más, pero no caben todos a la vez por el pasillo. Nos colocamos los cuatro en un semicírculo, con las armas en la mano, dispuestos a pelear para poder salir de allí. Según van llegando les clavamos los cuchillos en las cabezas y van cayendo, uno a uno. 

Cuando voy a matar a mi tercer zombie, la hoja del cuchillo se me parte dentro de su cráneo. No tengo más armas y ya tengo al siguiente encima. El resto está ocupado matando a los otros, bloqueándome la única vía de escape. El caminante se me echa encima y me tira al suelo. Yo lucho como puedo, intentando quitármelo de encima, pero sus dientes están cada vez más cerca… Y justo cuando me va a morder, un brillo plateado aparece en su boca. Lo tiro a un lado y veo sobre mí a Arryn, que me tiende una mano para levantarme. 

-Gracias…

-La próxima vez, elige mejor el arma.

Se da la vuelta y echa a andar, encabezando la marcha hacia la salida y, probablemente, hacia otro grupo de muertos.

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