Apocalipsis Zombie: Día 1 (parte 3)

Me giro rápidamente y veo que, a dos metros, tengo al primero de una pequeña horda de muertos. Está todo ensangrentado, le falta medio brazo y un trozo de cara y tiene el cuerpo lleno de arañazos y mordiscos. Pero ha resucitado hace tan poco que aún sigue pareciendo humano. Cada paso está un poco más cerca, saco el cuchillo de la mochila y, con un grito, se lo clavo por un ojo todo lo fuerte que puedo. Cae a plomo al suelo, con un último estertor. Detrás vienen unos doce más, pero no caben todos a la vez por el pasillo. Nos colocamos los cuatro en un semicírculo, con las armas en la mano, dispuestos a pelear para poder salir de allí. Según van llegando les clavamos los cuchillos en las cabezas y van cayendo, uno a uno. 

Cuando voy a matar a mi tercer zombie, la hoja del cuchillo se me parte dentro de su cráneo. No tengo más armas y ya tengo al siguiente encima. El resto está ocupado matando a los otros, bloqueándome la única vía de escape. El caminante se me echa encima y me tira al suelo. Yo lucho como puedo, intentando quitármelo de encima, pero sus dientes están cada vez más cerca… Y justo cuando me va a morder, un brillo plateado aparece en su boca. Lo tiro a un lado y veo sobre mí a Arryn, que me tiende una mano para levantarme. 

-Gracias…

-La próxima vez, elige mejor el arma.

Se da la vuelta y echa a andar, encabezando la marcha hacia la salida y, probablemente, hacia otro grupo de muertos.

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Apocalipsis Zombie: Día 1 (parte 2)

  • – …?

    – ¿Draco? ¿Te has enterado? ¿Estás bien?

    – …

    – ¿Cómo? ¿Pero que cojones ha pasado?

  • – …

  • -Oh…Lo siento, pero sabes que era lo mejor… En fin, ¿qué piensas hacer ahora? ¿Tienes plan de escape o algo?
  • – …
  • -Yo he quedado con Tall para subir a su casa de la sierra. Esa casa es la mejor opción. Es fácilemente defendible, apenas hay gente por allí, por lo que la infección tardará en llegar y hay dos supermercados cerca para conseguir comida y agua hasta que nos hagamos autosuficientes… Si quieres venirte…

  • – …
  • – Pero es un piso y hay mucha gente allí… Lo de la armería está bien, pero…

    – …

  • -Bueno… Si quieres te doy la dirección de la casa, por si cambiáis de opinión…

  • – … 

  • – Ok, te la mando por SMS. Ten muchísimo cuidado.

  • – …
  • – Jajajaja… Pero no digas adiós. Seguro que nos volveremos a ver. Pero, también fue un placer conocerte.

  • – …

  • – Hasta siempre.

  • (Piiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii)

     

    Me ha hablado de una armería debajo de la casa de Sara y Matías, pero no me quedo tranquila. En fin, no hay nada que yo pueda hacer.

    Al fin llega el metro. Nos metemos todos como sardinas a presión. Seguro que alguno acaba muriendo asfixiado, pero yo no estoy dispuesta a acabar así, así que le digo a mi hermano que apoye las manos en la pared y empuje todo lo que pueda. 

    El trayecto se hace eterno, la gente que se aglomera en los vagones sigue intentando entrar, pero no cabe ni un triste alfiler. 

    (”Próxima parada, Diego de león. Correspondencia con líneas cuatro y cinco”)

    ¡Mierda! ¡Que es la siguiente! Abrazando la mochila me abro paso a empujones, sin mirar a quien estoy dando. En el último segundo conseguimos salir al anden, que está medio vacío… 

    Subimos al punto donde hemos quedado y allí están, Arryn y su hermano. Les abrazo en un impulso y casi les asfixio.

    – Eh, cuidado. Que el apocalipsis acaba de empezar y sólo he matado dos zombies.

    – ¿Dos? Yo aún no he matado ninguno…

    – ¿No?- pregunta Arryn, mirando por encima de mi hombro-. Pues creo que ahora vas a tener tu oportunidad.

Apocalipsis zombie:Día 1

El tren va a la perfección y avanza sin problemas aparentes. Pero cada vez va subiendo gente más nerviosa con mochilas y maletas. La noticia se extiende como la pólvora, pero me he dado cuenta de que la mayoría de los que suben son frikis o familias que tienen alguno… No, si al final tanta fiebre zombie servirá para algo.

Estamos llegando ya casi a Méndez Álvaro cuando el tren para de golpe en el túnel. No, joder…¡¡¡ahora no, que casi hemos llegado!!! La gente empieza a ponerse nerviosa. Mira por las ventanas, intentando ver algo. Yo les imito y veo a un hombre corriendo por las vías. Un poco detrás van dos zombies persiguiéndole. Van en dirección contraria a nosotros. De repente se ve una luz en el túnel. El hombre no se da cuenta en su precipitada huida y los tres son aplastados por el tren. La gente vuelve a sentarse en silencio. Algunos lloran. Otros están absolutamente palidos. Yo estoy pensando… mejor cuando llegue a la estación.

Al fin llegamos y bajamos hasta los tornos del metro. Intento parar un momento para hacer una llamada, pero la marea humana me empuja. Menos mal que en esta línea hay cobertura…

Una vez en el andén veo que cada vez hay más y más gente… No quiero imaginarme cómo estarán las carreteras. En las vías hay tres personas aplastadas. Suicidas prematuros…

Saco el móvil y al fin llamo a la persona de la que me había acordado.

-¿Draco? ¿Te has enterado? ¿Estás bien?

Apocalipsis Zombie

Son las seis y media de la mañana y no puedo seguir durmiendo. Al fin he conseguido quedarme a dormir de nuevo en casa de mi abuela, pero tengo la horrible sensación de que hoy no será un buen día. 

Me canso de dar vueltas en la cama y cojo el portatil. Seguro que a estas horas no hay nadie conectado, pero tengo que hacer algo. Me meto en Twitter y veo algunos tweets de americanos sobre zombies. Siempre los hay, pero hoy son muchos. Bah, americanos… Será que se aburren en masa o algo.

A las nueve de la mañana me vuelvo a quedar dormida y tengo pesadillas. Con él, con el otro él, con casi todos mis amigos… Abro un ojo y miro el móvil. Son las 12 y media y mi abuela aún no me ha venido a despertar. Espera…hoy tenía que ir al hospital, cierto… Bueno, tendré que ir haciendo algo. 

Despierto a mi hermano y ponemos la televisión mientras hacemos las camas y tal. En todos los canales están las noticias. En todos hablan de ataques extraños, heridas mortales… Con cada noticia me voy asustando más. Entonces mi abuela me llama y me dice que el hospital es una maldita locura de heridos que no paran de llegar y que llegará muy tarde a casa. En ese momento sale ese hospital en la tele y empiezo a gritarle a mi abuela que salga de allí, que se vaya ya, antes de que la dejen allí encerrada. Me dice que no diga tonterías y la oigo gritar. Casi se me cae el móvil de la mano… Mierda, mierda, mierda, mierda… Las lágrimas me ciegan. Le digo a mi abuela que la quiero, que lo siento por todo lo que ha pasado entre nosotras…Hasta que se acaba el saldo. No he tenido el valor de decirle que va a morir de aquí a unas horas…

Le digo a mi hermano que se vista y meta en una mochila lo imprescindible. Rápido, quiero estar fuera de allí antes de que colapsen las carreteras. Cogemos lo que podemos y nos vamos, dejándole una nota a mi abuelo, explicándole lo que está pasando. Seguro que no me cree y muere también. Pero no hay nada que hacer.

Llamo al primer contacto que me sale en la lista de llamadas (qué casualidad…es él.) y le cuento lo que está pasando y que vo para su casa. Él me dice que también lo ha visto en las noticias y que mejor quedamos a medio camino. 

Llegamos corriendo a la Renfe. Allí aún no han llegado las noticias. Eso significa que el transporte irá bien. Solo espero poder llegar a donde hemos quedado…